
Teniendo un niño de 2 años en casa, cada día compruebo con más fuerza que no hace falta gastar una fortuna para hacerlos felices. Uno llega con el super paquete, con doble envoltorio, moños de lo más sofisticados y adentro el juguete más novedoso y llamativo que encontramos en la juguetería, lo mira, lo toca, lo prueba y a los 5 minutos, corre tras tus tuppers y comienza a armar por enésima vez una torre, a colocarlos uno dentro del otro etc.








